Anthony Gómez.
 




18 de Abril del 2018
1:45AM


Era una noche oscura, el silencio coloreaba la oscuridad de cierto miedo al que todos, alguna vez temen.
Sólo consta de concentrarse y detallar ese aire denso que viene de ahí afuera. Lo que describe a gritos que, ésta, no es una noche cualquiera.
Es la noche en la que, todos al dormir, quedo yo. Quedo esperando que mi corazón descanse de mis pensamientos y mi mente de mis recuerdos. Sólo una pizca de ellos, me hace volver a caer en un abismo de consuelo.
Esta vez, todo es aparentemente normal. Sin ninguna cosa fuera de lugar. Sólo yo esperando para irme a acostar.
Aunque esta madrugada como muchas otras, suelo entretenerme viendo cualquier cosa en internet, esta vez muy temprano se cayó la conexión. Y los recuerdos de cada video de historias 'creepypasta' que he visto, renacen como si hace unos segundos que los haya terminado de ver de nuevo.
No es raro, el terror está menospreciado. Me gusta esa intriga constante de qué va a pasar. Pero no lejos de las personas promedio, tengo miedo a estas cosas.
Cada sonido que oigo viene con sí mismo una delicada presión de aire o ventizca que me irrita en lo más mínimo. Aunque si me pongo a pensar bien, fuese peor si no oyera nada. Porque mis oídos empezarían a buscar cualquier leve sonido al que aferrarse, ya que he oído que el silencio absoluto es insoportable a largos periodos de tiempo. No obstante, es normal.
Más allá de eso, trato de escribir esto, no más ni menos para no perder el control o la sincronización de mis dedos, más específicamente la organización de mis ideas en mi cabeza. Esto, aunque sea una tontería, ya que estoy hablando con mí mismo, ayuda a compensar la ausencia de actividad académica que he tenido desde hace un buen tiempo.
Creo que publicaré esto en mi página, la cual tengo olvidada desde hace mucho tiempo. Será gracioso al publicarlo, ya que luego al leerlo desde ahí, será como explorar mi mente en el pasado.
Tengo intensa curiosidad de el porqué escribiendo una u otra cosa, se me viene a la cabeza otra idea completamente distinta. Tal vez sea consecuencia de mi desorden kármico, o como sea que se escribiese. Con esto me refiero a mi ciclo de descanso diario, o ritmo del sueño. He leído y oído que es muy importante, ya que esto controla varios de mis niveles de líquidos o hormonas importantes para mi cuerpo. Por ejemplo, si duermo menos, voy a tender a tener más sed habitualmente. Y me pasaré el día sintiéndome cansado. Esto, no es nada nuevo, seguramente todos los que leerán esto, ya lo sabían o algo así habían escuchado.
Es gracioso esto, porque cada oración que escribo, en seguida la corrigo y trato de conectar con la siguiente, pero me cuesta un poco. Aunque tengo que admitir, que está empezando a ser más fluido.
Entre tantas cosas de las que escribir, no me decido en cuál. Y digo esto teniendo mi mente vacía, ya que es mejor dejar todo fluir sin ningún plan. Si me detengo a pensar o a borrar una palabra, se me va la idea y pierdo el verso. Cada vez que lo intento, siempre me contengo para no chocar con mis propias palabras, con mi propia alma.
Quisiera plasmar mis ideas y dejar huella en el lector, pero me estoy engañando gravemente, pues, leerá puras patrañas que salen de mi cabeza, sin ningún debido control.
Cada párrafo se hace más pequeño, tal vez sea hora de ir más calmado, lo que pasa es que mis dedos van a otro ritmo, diferente al de mi mente y ritmo cardiáco.
Si me detengo, me entristece, ya que es embarazoso que mis dedos tengan la velocidad que se requiere, pero mi mente choque con mi lengua y provoque estos borrones a cada cosa que en este verso se adhiere.
Debería tomar un descanso, mis manos comienzan a congelarse, pero es que si paro se me enfría la mente y mis ideas se me van lejos de mi alcance.
Ahora creo que me iré a acostar, y tratar de dormir. Dejaré esto en el escritorio, así no pierdo lo que escribí. Tal vez no tenga nada de valor estas palabras, pero me han servido para organizar un poco mi mente, ya que recientemente he estado un poco despistado, lo cual es normal en mí, pero ya me estoy pasando.
Así que apago el volumen de mi lengua, que se tropiezan mis dedos con las teclas del teclado. No sé si lo hayan notado pero cuando los parlantes tienen cierto nivel de volumen, aunque no haya audio, recibe y reproduce cierto ruido que a la larga se vuelve insoportable, hasta puede darme dolor de cabeza.





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